La Ley de Desarrollo Local Minero y la Ley de Electromovilidad. Con estas iniciativas, la provincia no solo busca extraer minerales, sino integrarse de lleno en la cadena de valor global de la transición energética.
La Ley de Desarrollo Local Minero apunta directamente al corazón de la economía sanjuanina, estableciendo estándares internacionales para que la inversión se traduzca en proveedores locales más fuertes y empleo de calidad. Por su parte, la Ley de Electromovilidad busca cerrar el círculo virtuoso de una provincia que ya es líder en energía solar y que se prepara para ser el gran proveedor de cobre del continente.
El discurso oficial tuvo su momento de mayor impacto al destacar la puesta en marcha de Hualilán el pasado 23 de febrero. Se trata de un hito histórico: es la primera mina de oro que entra en producción en la provincia en casi dos décadas. El proyecto es un ejemplo de integración regional, vinculando la extracción en Ullum con el procesamiento en la planta de Casposo, en Calingasta, y operando con un impresionante 90% de mano de obra local.
San Juan ya no solo compite, sino que domina: actualmente concentra el 60% de la inversión nacional bajo el RIGI. Gigantes como Los Azules, Veladero y Gualcamayo ya caminan bajo este régimen, mientras que el proyecto Vicuña confirmó una inversión de USD 900 millones solo para obras tempranas durante este año.
Este aluvión de capitales está respaldado por una modernización administrativa sin precedentes. La digitalización del Catastro Minero y la agilización del IPEEM que redujo tiempos de resolución de dos años a solo 30 días han sido claves para que el Instituto Fraser corone a San Juan como el destino minero número uno en América Latina y el Caribe.
El gobernador fue enfático: la minería es el motor de la obra pública. A través de los fideicomisos mineros, se ejecutan proyectos vitales como el Canal del Norte en Jáchal (con una inversión de $2.000 millones) y los puentes estratégicos en Mogna sobre el Río Tafí y La Quebrada.
Pero la inversión no es solo cemento. El programa Mujeres + Mineras y el sistema de Aulas Híbridas que permite a jóvenes de Iglesia, Jáchal y Calingasta cursar estudios universitarios en sus departamentos demuestran que el objetivo es que el conocimiento y el progreso se queden en casa. Con estas bases, San Juan deja de ser solo una provincia minera para convertirse en un actor estratégico de la energía global.





















