El Gobierno del Perú anunció un ambicioso megaproyecto para industrializar la roca fosfórica en el norte del país, con el objetivo de fortalecer la cadena de valor minera y reducir la dependencia de fertilizantes importados. La iniciativa se ejecutará en el desierto de Sechura, en la región Piura, y contempla una inversión superior a los US$2.000 millones, impulsada por ProInversión.
El Proyecto Sechura abarca cinco concesiones mineras que suman más de 94.000 hectáreas equivalentes a 940 km² y fue incorporado oficialmente al proceso de promoción de inversión privada. Las concesiones, anteriormente adjudicadas a Américas Potash y JPQ, fueron revertidas al Estado peruano en 2021, lo que abrió paso a un nuevo esquema de desarrollo estratégico.
El objetivo central es transformar la roca fosfórica en fertilizantes terminados como Fosfato Diamónico (DAP) y Fosfato Monoamónico (MAP), para cerrar la brecha actual entre exportaciones de materia prima e importaciones de productos finales. Actualmente, Perú exporta roca sin procesar y compra fertilizantes procesados en el exterior, lo que limita el potencial de su industria nacional.
ProInversión, junto al Ministerio de Energía y Minas, dio inicio a la fase de estructuración técnica, legal y económica del proyecto. Esta etapa contempla la valorización de activos, el análisis de riesgos, el modelo de negocio y la redacción del contrato de transferencia de concesiones con criterios de sostenibilidad financiera, social y ambiental.
El megaproyecto permitirá también la instalación de plantas industriales que agreguen valor a la producción local, generando empleo directo e indirecto y fomentando la transferencia tecnológica. El modelo contractual seleccionado es el de Contrato de Opción de Transferencia de Concesiones Mineras, donde el adjudicatario primero deberá realizar exploraciones y estudios antes de acceder a la explotación definitiva.
Estudios preliminares confirman la presencia de roca fosfórica, yeso y salmueras en la zona, lo que refuerza el potencial de convertir a Sechura en un nuevo polo de desarrollo minero-industrial. Además, se busca responder a la creciente demanda internacional de fertilizantes, en un contexto global de presión sobre los sistemas alimentarios.
Con este paso, Perú amplía su horizonte minero más allá del cobre y el oro, posicionando a la minería no metálica como una pieza clave para la seguridad alimentaria y el desarrollo productivo nacional.




















